HOLA AMIGOS: COMO RECONOCIMIENTO A CUATRO EXPOSITORES QUE HAN
BRILLADO CON LUZ PROPIA COMO LAS ESTRELLAS. SUGIERO QUE HAGAN
EL CIERRE TRIUNFAL DEL CICLO 02 DE SOCIOLOGIA, LOS SIGUIENTES COM-
ÑEROS:
MANUEL DE JESUS: NUMERALES 1
FRANCISCO JAVIER . .............. 2
LAURA LILIAN............................. .3
MAYNOR ADEMIR 4 PROMEDIO 12 MINUTOS.
1. Cambio Social desde la perspectiva marxista
¿Cómo INTERPRETA EL MARXIMO EL CAMBIO SOCIAL?
Para el materialismo histórico –MARXISMO- el cambio social se explica básicamente a partir del cambio en el sistema productivo de cada sociedad y del enfrentamiento entre las clases antagónicas generadas por el sistema productivo.
Si entendemos por cambio social no tanto la movilidad social de un individuo de una clase a otra sino el cambio de las instituciones, leyes, sistemas políticos..., en definitiva el cambio que observamos en la historia, el materialismo histórico propuesto por Marx presenta una interpretación característica. Para Marx el motor de la historia es consecuencia del enfrentamiento entre clases opuestas, el enfrentamiento entre la clase explotada y la clase explotadora (clases que adquieren diferentes rasgos en cada época histórica: esclavos-amos, siervo-señor, proletario-burgués).
Los distintos movimientos sociales, los distintos acontecimientos históricos, descansan en último término en el afán de la clase dominante por perpetuar su dominio, por satisfacer su interés, y en el afán de la clase oprimida por romper el yugo de la opresión, por liberarse de la condición de explotación en la que vive.
Este enfrentamiento es inevitable, y en gran medida independiente de las voluntades y conciencias de los individuos particulares, pues es consecuencia de la sociedad misma y del desarrollo técnico y económico alcanzado en cada momento histórico y gracias al cual las distintas sociedades resuelven el problema de la supervivencia.
Cada modo de producción da lugar a sistemas de dominio propios, a clases sociales peculiares. El modo de producción capitalista ha dado lugar a las clases sociales antagónicas de la burguesía y el proletariado.
Sin embargo, Marx fue optimista y consideró que el enfrentamiento entre clases sociales antagónicas no era un destino absolutamente inevitable de la humanidad, antes bien, creyó que el propio hombre puede hacerse dueño de su destino y eliminar este antagonismo. Y ello precisamente como consecuencia de la praxis revolucionaria, de la actividad de cara a la transformación del sistema político: dado que todas las situaciones de dominio tienen como fundamento último la existencia de la propiedad privada, podremos eliminar la opresión de un grupo sobre otro si eliminamos la propiedad privada.
Hay que insistir en que esta valoración es optimista pues cabe pensar que la opresión de un grupo sobre otro, la injusticia y el sufrimiento, descanse en algo más básico aún que la propiedad privada, o que tal vez acompañará al hombre hasta el fin de la humanidad.
Marx no defiende esta concepción pesimista y considera que, eliminadas las causas sociales, eliminaremos el sufrimiento de la humanidad. La transformación de la sociedad precisa de una acción revolucionaria que suprima la clases sociales. En este punto las ideas de Marx no son claras: en algunos textos se subraya el carácter inevitable del fin del capitalismo (se dice por ejemplo, que en función de sus propias leyes, el capitalismo cava su propia tumba); sin embargo es más afín a su pensamiento la tesis de que el paso a una sociedad nueva se ha de hacer merced al esfuerzo revolucionario del proletariado.
2. LA REVOLUCIÓN PROLETARIA.
La filosofía social de Marx se basaba y fue la primera en llamar la atención sobre un cambio social de primerísima importancia que se produjo en el siglo XlX: el surgimiento de la conciencia política y, finalmente, el ascenso hacia el poder político de una clase trabajadora industrial. Marx presentaba, en sus estudios históricos, al capitalismo por primera vez en lo que podía llamarse su aspecto humano, como institución que había producido y aumentaba constantemente una clase de hombres que tiene que vivir absolutamente del salario y que se relacionaba, pues, con los patronos sólo con un nexo monetario. La relación de patrón y obrero queda así desprovista de sentido humano y de obligación moral y se convierte en una relación de poder. Marx vio justamente en esta situación el hecho potencialmente más revolucionario de la historia moderna -por una parte una clase definida por su propiedad de los medios de producción y motivada esencialmente por la necesidad de crear ganancias y, por otra parte, un proletariado industrial sin ningún poder salvo a través de la presión de las masas organizadas y obligado a fijarse como fin no la libertad política sino el sostenimiento o mejoramiento de su nivel de vida. Entendiendo esto como un hecho histórico, Marx concebía al capitalismo, no como un resultado de leyes económicas intemporales sino como fase en la evolución de la sociedad moderna. Se dedicó a interpretar al liberalismo político como ideología característica de la clase media y a crear una filosofía social para el proletariado en ascenso, apropiada para servirlo en su lucha por el poder.
Este proyecto, como la teoría del estado de Hegel, se fundó en un estudio analítico de la importancia histórica de la Revolución Francesa. Como Hegel, Marx creía que la Revolución había sido el desplome de la sociedad feudal pero, mientras que Hegel pensaba que la Revolución se consumaría con el surgimiento de los estados nacionales, Marx la consideraba como un paso previo a una revolución más drástica y completa. La abolición del feudalismo significaba para Marx la subida al poder de la clase media y la creación de un sistema político que hiciera efectivo ese poder.
Marx, en su filosofía, abarcaba la unión entre un programa de acción revolucionaria y una teoría filosófica del curso “necesario” del desarrollo social. Para comprender esta parte de su filosofía se hace imprescindible el entendimiento del sentido peculiar que imparte la dialéctica a palabras como “necesario” e “inevitable”. Si significaran simplemente la relación causa efecto, la participación humana carecería de sentido; su consecuencia sería el quietismo político. Pero ni los comunistas marxistas ni los nacionalistas hegelianos han sido quietistas. De modo análogo, la Historia le da al revolucionario marxista su vocación, la seguridad del éxito final y, quizá, la absolución de los crímenes que cometa en nombre de la Historia.
Pero la insurrección armada es un tipo especial de lucha política, sometido a leyes especiales, que deben ser analizadas con atención. Carlos Marx expresó esta verdad con mucho relieve al escribir que "la insurrección" (armada) "es un arte, lo mismo que la guerra." ENTRE LAS REGLAS MÁS IMPORTANTES DE ESTE ARTE, MARX DESTACA LAS SIGUIENTES:
§ No jugar nunca a la insurrección y, una vez empezada, saber firmemente que hay que llevarla hasta el fin.
§ Hay que concentrar en el lugar y en el momento decisivo fuerzas muy superiores, porque, de lo contrario, el enemigo, mejor preparado y organizado, aniquilará a los insurrectos.
§ Una vez comenzada la insurrección, hay que obrar con la mayor energía y pasar obligatoria e incondicionalmente a la ofensiva. "La defensiva es la muerte de todo alzamiento armado".
§ Hay que esforzarse por sorprender al enemigo, por aprovechar el momento en que sus tropas estén aún dispersas.
§ Hay que conquistar éxitos cada día (incluso podría decirse que cada hora, si se trata de una sola ciudad) aunque sean pequeños, manteniendo a toda costa la "superioridad moral".
3. PENSAMIENTO MARXISTA POSTERIOR A MARX.
El pensamiento marxista posterior al propio Marx suele establecer las siguientes fases en el proceso revolucionario hacia la sociedad sin clases:
a) La democracia: en esta etapa se constituye la "dictadura del proletariado" mediante la toma del poder político. Los marxistas suelen distinguir entre democracia obrera y democracia burguesa:
· en la democracia burguesa la libertad de los individuos es meramente formal, es una libertad proclamada por la ley vigente pero que no viene acompañada por la posibilidad material para su realización. En esta democracia el verdadero poder está en manos de la burguesía y no de la clase trabajadora, a la que se le dan derechos sobre el papel pero no las condiciones materiales (económicas, políticas y sociales) para que realmente la ejerzan;
· en la democracia obrera es la clase obrera la que ostenta realmente el poder, impidiendo mediante leyes y medios coercitivos diversos (policía, ejército, expropiación de tierras, control de los movimientos financieros, nacionalización de la banca y de las fábricas,...) la explotación de una clase social por otra. Desde el punto de vista de los obreros es una democracia porque el poder descansa en esta clase social, poder que se expresa institucionalmente en la creación de consejos obreros en las fábricas, o en órganos políticos en manos del partido comunista. Desde el punto de vista de la burguesía es una dictadura pues se emplean medios coercitivos para perseguir a los que defienden ideas contrarias a los intereses de la clase trabajadora y la violencia en la expropiación de las riquezas de los burgueses.
b) El socialismo: en esta fase se potencia el papel del Estado como instrumento para racionalizar la producción (economía dirigida, planes quinquenales para la economía, ...), la distribución a toda la población de la riqueza generada (sanidad pública, educación pública, obras públicas, subsidios, ...) y el control social (represión de los grupos que quieran volver a instaurar la propiedad privada y el sistema de clases sociales). En esta fase el Estado consigue un intenso desarrollo de los medios de producción y de la riqueza social y va eliminando las diferencias económicas y sociales de los distintos grupos o clases sociales que pudieran aparecer.
c) El comunismo: o culminación del proceso revolucionario. Es la fase definitiva en el desarrollo de la humanidad y con ella comienza la auténtica historia humana. Auténtica historia porque sólo en ella el hombre es realmente protagonista de su destino, sólo en ella se ha hecho dueño de sí mismo; frente a esta fase, todo lo ocurrido antes al ser humano pertenece a su prehistoria. Es una época de abundancia, de plenitud, en donde ya habrán desaparecido definitivamente las clases sociales, los intereses particulares, e incluso el Estado, al menos el Estado entendido como el instrumento de un grupo para dominar sobre otro.
En relación con el proceso revolucionario como momento necesario para la superación de la sociedad capitalista y la instauración del comunismo, es preciso recordar también las siguientes consideraciones:
· respecto del uso de la violencia: muchos partidos comunistas, particularmente hasta los años setenta del siglo XX, consideraron que ésta era legítima y crearon grupos armados (guerrillas, grupos terroristas, ...);
· en cuanto a la dictadura del proletariado, los sistemas políticos instaurados tras las revoluciones propiciadas por los partidos comunistas como el ruso, chino, cubano..., la han defendido; otros partidos comunistas, por ejemplo los creadores del socialismo democrático como el eurocomunismo de los partidos comunistas francés, español e italiano, han rechazado este método y han propuesto la persuasión democrática, el convencimiento de los electores antes que la violencia política como método para llegar al socialismo.
"Prefiero morir de pie, a vivir arrodillado."
"Seamos realistas y hagamos lo imposible."
"Podrán morir las personas, pero jamás sus ideas."
"Recuerden que el eslabón más alto que pude alcanzar la especie humana es ser revolucionario."
"Todos los días la gente se arregla el cabello, ¿por qué no el corazón?."
"La revolución es algo que se lleva en el alma, no en la boca para vivir de ella."
"Déjenme decirles, a riesgo de parecer ridículo, que el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor. Es imposible pensar en un revolucionario auténtico sin esta cualidad. Quizá sea uno de los grandes dramas del dirigente; éste debe unir a un espíritu apasionado, una mente fría y tomar decisiones dolorosas sin que se contraiga un músculo. Nuestros revolucionarios de vanguardia tienen que idealizar ese amor a los pueblos. No puede descender con su pequeña dosis de cariño cotidiano hacia los lugares donde el hombre común lo ejercita."
"El capitalismo es el genocida más respetado del mundo"
"Si el presente es de lucha, el futuro es nuestro."
"El conocimiento nos hace responsables."